En conjunto, la venta minorista ha mejorado en el último año en cinco regiones españolas, aunque todavía no en Andalucía, que se mantiene en la media nacional
Andalucía, España, 19 de abril del 2010.- Algo se mueve en el comercio. Especialmente para reponer el fondo de armario. El sector de ropa, calzado y complementos se estancó en España antes de empezar la crisis y se despeñó hace un par de años. Pero la última estadística oficial dice que había crecido un 1% anual a finales de febrero. Este fenómeno se ha dado especialmente en algunas regiones del norte, como Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León y Cataluña, en las que en el último año ha aumentado la facturación conjunta de los comercios de alimentación, equipamiento de personas, ocio y cultura, bricolaje y equipo del hogar. No es el caso de Andalucía, en donde en el último año se ha reducido la caja de los comercios minoristas en un 1,1%, que es exactamente la media nacional.
El comportamiento en los dos primeros meses de 2010 no es muy halagüeño: el comercio minorista ha reducido su actividad en un 2,9% en España y un 4,6% en Andalucía. A pesar de estos datos, algo se mueve en la economía nacional. Tímidamente. En febrero se vendió en el conjunto del país un 18,7% más de viviendas que en el mismo mes del año anterior, pero en Andalucía ese crecimiento ha sido de la tercera parte. La referencia del sector inmobiliario es pertinente. El pequeño y mediano comercio andaluz lleva tres años y medio perdiendo fuelle. Desde 2006 se ralentizó su dinamismo porque la inversión inmobiliaria y la cuantía de las hipotecas había ya reducido sustancialmente la renta disponible. Y ese dinero de más que se gastaba en vivienda se detraía del consumo. De manera desigual: se recortó menos el presupuesto familiar de alimentación y más el de ropa y complementos. Se inició incluso un descenso paulatino en todos los sectores del consumo, menos en el de equipamiento del hogar, cuyo auge iba paralelo a la compra de pisos.
Con la llegada de la crisis ese efecto se ha multiplicado y desde hace un año y medio ha habido una caída en el abismo que se ha notado sobre todo en el empleo, en los ingresos y en los beneficios. En particular, el sector más afectado ha sido el que mejor comportamiento tuvo en vísperas de la crisis: el de equipamiento del hogar, porque si no se venden pisos no hay que acondicionarlos, decorarlos y amueblarlos. En este periodo, en las pymes andaluzas la pérdida de empleos ha sido algo inferior al 2% y en grandes superficies alrededor del 8%. La media del conjunto del sector está en torno al 3% en dos años. En términos absolutos, CCOO considera que se perdieron 31.455 puestos de trabajo en este sector durante 2009, en Andalucía.
En las micropymes hay mucho autoempleo y la tendencia ha sido a reducir el salario y los beneficios del establecimiento. Este descenso podría haber sido de tres o cuatro puntos en euros constantes de 2007, señala Carlos Bejarano, director general de la Confederación de Empresarios del Comercio de Andalucía (CECA), que agrupa a unos 30.000 de los 115.000 minoristas que hay en la región. Este es un sector económico potente, con medio millón de empleos, que supone alrededor del 10% del PIB, según la directora general de Comercio de la Junta, María Dolores Atienza.
UGT y CCOO son escépticos sobre las cifras de empleo. Ambos piensan que hay mucho más del que aparece en las estadísticas. Que hay mucha economía sumergida, lo que también falsea los datos de facturación. Rafael Martín, secretario de la Federación de Comercio de UGT Andalucía apunta además otra razón para que una eventual recuperación de la actividad no se esté reflejando en el empleo: "Las empresas están esperando que se cierre un acuerdo de reforma laboral, para acogerse a los beneficios de los nuevos incentivos para la contratación". Martín considera que no hay menos de un 25% de actividad y empleo no declarado. Y Gonzalo Fuentes, su homólogo en CC OO, cree que la recuperación del turismo debería haberse notado también en las cifras de venta. El dirigente de Comisiones destaca que hay mucho eventual en el sector, "que además está contratado para cuatro horas y hace muchas más". Fuentes pone el acento en la necesidad de que bancos y cajas abran el grifo de los créditos al consumo y a las pequeñas y medianas empresas del sector.
Pero la tendencia de la banca durante la crisis ha sido la contraria. Uno de los principales problemas del sector ha sido la falta de liquidez, porque las reglas de juego de la financiación cambiaron de golpe. Empresas rentables y solventes han tenido graves problemas de tesorería. También le ha pasado a los clientes. Al principio de la crisis todo el mundo tiró de tarjeta, para seguir viviendo por encima de sus posibilidades, a crédito. Ese colchón se fue recortando. Las entidades financieras acabaron retirando mucha tarjeta de crédito, para garantizar que sus clientes con menos posibilidades económicas restringieran el consumo y pagaran las hipotecas. Aunque no hay cifras oficiales, en este momento hay operativas un 10% menos de tarjetas que hace un par de años. Y de momento la banca no parece querer arriesgarse a un festival consumista como el de antes de la crisis. Los créditos al consumo también se han reducido en número , casi un 20%.
El sector del consumo tiene una alta rotación en tiempos normales. Hace cuatro o cinco años un 10% de los comercios desaparecía todos los años, se trataba en general de establecimientos con menos de tres años o que cerraban tras jubilación de su titular, al no tener un relevo generacional. En su lugar surgían otros. Pero en esta coyuntura pueden haber cerrado en Andalucía de 12.000 a 13.000 y sólo se han abierto unos ocho o nueve mil.
Pero no a todo el mundo le ha ido mal o regular. Uno de cada siete comercios ha crecido en estos años. Por ejemplo los de lujo. Hay familias con economías blindadas, que no han modificado sus hábitos de compra. Otro ejemplo son establecimientos tipo Ikea, con buen diseño y precios baratos, a los que le ha ido muy bien. La crisis va a acelerar cambios, que de todas las maneras no paran nunca de producirse. Por ejemplo, hace 20 o 25 años había unos ultramarinos tradicionales que fueron barridos por las grandes superficies. Después, se produjo un reequilibrio entre grande y pequeño, próximo y lejano. En alimentación, por ejemplo, los supermercados de proximidad funcionan muy bien ahora. Mientras que las grandes superficies han bajado en el último año un 4,7% en alimentación y crecido un 5,3% en el resto de productos, según la última estadística del INE, que incluye el cierre contable de febrero. En algunos de estos hipermercados el porcentaje de ventas de alimentos es de sólo el 20%. El resto es ropa, perfumería, electrónica... Fuentes del sector señalan que Carrefour, por ejemplo, es el segundo operador español por mayor facturación en ropa, después de Inditex.
Ahora aparecen señales de aumento del nivel de confianza de los consumidores. José Luis Nueno, profesor de la prestigiosa escuela de negocios IESE, ha inventado un término para ilustrar el aumento en ropa y complementos: el brote beige. Sostiene este especialista que quienes tienen posibilidades económicas y han hecho ahorros durante los dos últimos años, están empezando a hacer compras que consideraban improrrogables, para reponer vestidos, bolsos y bisutería muy repetidos. Sobre la posibilidad de que haya un repunte de la actividad de los comercios minoristas la directora general de Consumo de la Junta advierte que el comercio tiene un comportamiento muy vinculado al de la economía general. Eso sí, entre los cambios que la crisis ha acelerado está en opinión de Atienza la especialización del pequeño comercio".
Los sondeos que hacen las organizaciones patronales indican un cambio de tendencia. Aunque los mensajes pesimistas o la tensión política generan inseguridad en los consumidores. Los empresarios confían en recuperar la fidelidad de las familias citadas, que a pesar de que no se han visto perjudicadas en sus ingresos por la crisis y que podrían haber mantenido su capacidad de compra, sin embargo, prefirieron ahorrar. Algo se mueve, de manera decidida, en el comercio mundial. La tendencia es expansiva. El comercio global necesitará uno o dos años más para recuperarse, según acaba de contar en Chile el director general de la Organización Mundial de Comercio, Pascal Lamy. El año pasado cayó un 12% y en éste la previsión es que recupere nueve puntos y medio. Es bastante más que un brote verde.
Entre los pequeños síntomas de reactivación de la demanda en el ámbito regional el director general de la CECA se refiere al plan renove de electrodomésticos, en el que se subvenciona el cambio de nevera o lavavajillas si supone un ahorro energético. "Este año va más rápido que el pasado en los más de 1.400 establecimientos del ramo adheridos en Andalucía", de los cuales unos 800 lo hacen a través de CECA. El Gobierno jugó con la idea de que los consumidores acelerarían sus compras en el primer semestre porque a mediados del año subirá el IVA. Pero la impresión de los profesionales es que los españoles no son tan previsores como los alemanes. Tampoco se espera un repunte del consumo por el inicio de las devoluciones de Hacienda. Los empresarios, por el contrario, sí son sensibles a la subida del IVA, que puede repercutir en una disminución del margen de beneficio. Un incremento de los costes y la bajada de los precios que ha habido para recuperar clientes ha repercutido sobre todo en un margen menor. El atisbo de mejora no acaba de consolidarse según los datos del INE a final de febrero. Se cree que se tardará al menos dos o tres años en recuperar las cifras de 2006, en euros constantes. La recuperación será lenta.
Fuente: Diario de Sevilla |