Cumbre Climática

Copenhague, donde decenas de miles clamaron por acciones duras contra el calentamiento global

En 130 naciones también hubo manifestaciones
Copenhague, Dinamarca, 13 de diciembre del 2009.- “¡Justicia para el clima!” era el lema de una multitud alegre, multinacional y familiar que ayer en las calles de Copenhague en dirección del Bella Center, sede de las negociaciones sobre cambio climático de la ONU, para reclamar un acuerdo que tenga en cuenta las necesidades de los más desposeídos. A la par se sumaron manifestaciones en 130 ciudades del mundo para exigir un acuerdo justo, ambicioso y vinculante en la cumbre sobre el clima.
La manifestación se vio empañada en parte por incidentes que estallaron poco después de su inicio, cuando un grupo de unas 300 personas encapuchadas y completamente vestidas de negro comenzaron a romper vidrieras en el centro de  la capital danesa.
Pero esos incidentes, que se saldaron con 968 detenidos según la Policía, no podían ocultar el carácter más bien pacífico de las marcha que unió a militantes ecologistas y anti-globalización de todas las edades, bebés incluidos.
Con mapamundis inflables y pancartas amarillas, los manifestantes recordaban que “No hay planeta B” y que “La naturaleza no acepta los compromisos”, en referencia a la necesidad de lograr un acuerdo de lucha contra el calentamiento planetario a la altura de las expectativas.
La Policía estimó que al menos 30 mil personas iniciaron la marcha, aunque admitió más tarde que “hay mucha gente”, sin ofrecer un nuevo recuento.
Para los organizadores, había cerca de 100 mil personas desfilando desde el  parlamento hasta el Bella Center, sede de la conferencia de la ONU que debería dar lugar a un nuevo acuerdo climático el 18 de diciembre, día previsto para su conclusión.
“Si hay una manifestación en la vida, es ésta”, explicaba Fiona, una francesa de 23 años que viajó a Dinamarca con un grupo de los Verdes europeos. “Es un momento tan importante e histórico”, agregó.
“El clima no es una cuestión de números, sino de gente que sufre", señalaba de su lado Line Kirk, una danesa de Amigos de la Tierra.
Por primera vez, los militantes anti-globalización y a favor de la justicia social llegados de toda Europa, América Latina y Asia, se mezclaban con los activistas ecologistas con banderolas que reclamaban “¡Cambiar la política, no el clima!”.
“Hoy la cuestión del clima reúne a todas las personas concernidas por la justicia: no hay oposición entre justicia social y justicia climática. Hace 10 años en Seattle (durante una reunión de la Organización Mundial del Comercio perturbada por disturbios en las calles) había quienes defendían a las tortugas y los sindicatos que luchaban por los salarios", dijo en ese sentido el eurodiputado francés José Bové, figura de la anti-globalización.
A pesar del gran despliegue policial, con furgones en cada esquina y helicópteros sobrevolando el recorrido previsto por la marcha, la violencia dijo presente, con destrozos de vitrinas en el barrio de Christianhavn y 968 detenidos.
Según la policía, los agitadores pertecenían a los grupúsculos ultraviolentos conocidos como “Black Blocs”, que ya habían actuado durante la cumbre de la OTAN en Estrasburgo (Este de Francia), en abril pasado.
Los disturbios prosiguieron durante la tarde, en el seno de la manifestación y al margen de ella. Un policía resultó herido y varios vehículos fueron incendiados.
Agenda en Copenhague
México abrirá la segunda jornada de alto nivel
El presidente de México, Felipe Calderón, inaugurará el próximo jueves la segunda jornada del segmento de Alto Nivel de la XV Conferencia de Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, informó la organización.
Miércoles 16 de diciembre
Comenzará la ronda de los jefes de Estado y Gobierno, y de acuerdo al programa será el representante de Sudán, en nombre del Grupo China + 77, Nafie Ali Nafie, quien inicie las intervenciones.
Otros mandatarios y dirigentes agendados ese día son el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el titular de la Comisión Europea (CE) y la presidenta de Finlandia, Tara Halohen, y el primer ministro de la Autoridad Palestina, Salam Fayyad, entre otros.
Jueves 17 de diciembre
El Presidente de México iniciará la jornada en la que también estarán los mandatarios Evo Morales, de Bolivia; Shimon Peres, de Israel y Hosni Mubarak, de Egipto, así como los primeros ministros Kevin Rudd, de Australia y Wen Jiabao, de China.
El mismo día intervendrán el presidente de Colombia, Álvaro Uribe; el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; la canciller alemana Angela Merkel, y el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.
También el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi; la presidenta de Argentina, Cristina Fernández; el primer ministro de Singapur, Hsien Loong Lee; el primer ministro sueco, Fredrik Reinfedtl, y el noruego Jens Stoltenberg.
Ese mismo día se abre dentro de la ronda, una segunda participación de vicepresidentes, ministros de Medio Ambiente o de Asuntos Exteriores que representan aquí a sus jefes de Estado y gobierno.
La lista no incluye la participación del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Hay visos de entendimiento entre naciones
Unos resultados aplicables inmediatamente, una vez alcanzados en la Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático de Copenhague, serían positivos incluso sin un documento vinculante, apuntó el secretario general de la reunión, Yvo de Boer.
Tras un intenso día de negociaciones de las 192 delegaciones que asisten a esta conferencia, De Boer situó a mediados o finales de 2010 la firma de un tratado vinculante sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, debatida en Copenhague entre el 7 y el 18 de diciembre.
“Miles de personas dejan sentir su presión”, como demuestran las manifestaciones en todo el mundo para pedir una solución al cambio climático, afirmó en referencia a las protestas de ayer en muchos países para demandar un acuerdo en Copenhague ante el calentamiento global.
Para lograr esta meta, subrayó que se necesitará la buena voluntad y el trabajo de los ministros de Medio Ambiente, que empezaron a llegar a la capital danesa para preparar el texto definitivo y su rúbrica por los jefes de Estado y de Gobierno al término de esta cumbre.
Por su parte, la presidenta de la conferencia, la danesa Connie Hedegaard, calificó de “muy productiva” la jornada de consultas entre las delegaciones, aunque admitió que quedan todavía “muchos retos y problemas por solventar”.
Citó la necesidad de obtener “más compromisos para la financiación” con recursos de los países ricos destinados a mitigar los efectos destructores del calentamiento global en las naciones pobres porque, subrayó, “las buenas intenciones y voluntad no bastarán”.
Tanto Hedeggard como De Boer subrayaron que el proceso de consultas se ha facilitado en gran manera a raíz del borrador de siete páginas que circula desde el viernes en la cumbre y que prevé un recorte global de las emisiones de gases de efecto invernadero entre 50 y 95% hasta el año 2050.
Los posibles escenarios
Los borradores que circularon el viernes en la Cumbre de Copenhague apuntan a dividir los acuerdos en dos documentos: la prórroga del Protocolo de Kyoto hasta 2020 (sin Estados Unidos), y una convención paralela y en el marco de la ONU, esta vez con la intervención del Gobierno de Washington.
La eventual conclusión en Dinamarca puede satisfacer a Estados Unidos y a las naciones con menos desarrollo, pero afectar la decisión de la Unión Europea, que anunció un financiamiento de dos mil 400 millones de euros anuales para que los países pobres combatan la contaminación.
China tilda de “buen primer paso” el fondo europeo
China calificó de “buen primer paso” la decisión de la Unión Europea (UE) de destinar dos mil 400 millones de euros anuales a la mitigación de los efectos del cambio climático en los países pobres.
“Con independencia de la cifra en sí, celebramos que se haya tomado una decisión respecto a la financiación a corto plazo. Como primer paso, es positivo”, afirmó en rueda de prensa el jefe de la delegación china en la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático (COP15), Su Wei.
Expresó, además, su deseo de que los países industrializados den “pronto” cifras de financiación a largo plazo que deben proporcionar para la adaptación al calentamiento global de las naciones en vías de desarrollo.
Respecto a los actos de protestas registrados en Copenhague, indicó que esas acciones “demuestran la preocupación” de la gente por el cambio climático y las resoluciones que adopte la cumbre.
Sobre el curso de las negociaciones, después de que ya se hayan presentado dos documentos de trabajo, expresó su “esperanza” en que se puedan obtener resultados y la cita de Copenhague, que concluirá el próximo viernes, “sea un éxito”.
“El borrador demuestra que estamos avanzando y haciendo progresos, aunque aún hay muchos aspectos que pueden ser mejorados. En general, es una base sólida para trabajar”, apuntó.
Sin embargo, Su Wei no se movió un ápice de la postura oficial de Pekín de que sus medidas de reducción de dióxido de carbono (CO2) son voluntarias, de acuerdo a la normativa que se aplica a los países en vías de desarrollo, pese a que EU y Europa le reclaman un mayor compromiso.
Así, el jefe de la delegación china se aferró a la hoja de ruta acordada en la conferencia de Bali de 2007 e insistió, una y otra vez, en que, pese a ser el país más contaminante del mundo, China aún necesita crecer y, por tanto, aumentará sus emisiones en términos absolutos.
Fuente: Informador

Sólo una de cada diez compañías logra reducir su huella de carbono

Buenos Aires, Argentina, 11 de diciembre del 2009.- Más de un tercio de los ejecutivos encuestados no tienen conocimiento del nivel de emisiones dentro de sus propias cadenas de abastecimiento, según un estudio realizado por Accenture.
Sólo un 10% de las compañías de todo el mundo han modificado su huella de carbono en sus cadenas de abastecimiento implementando iniciativas concretas de sustentabilidad de acuerdo a un estudio realizado por Accenture.
El estudio global incluyó a 245 ejecutivos y concluyó que las organizaciones “másters” –aquellas que se encuentran primeras en la lista de efectividad de costos y servicio al cliente-, tienen dos veces más probabilidades de remodelar sus cadenas de abastecimiento para reducir su huella de carbono y poner en práctica iniciativas sustentables efectivas.
El reporte reveló que más de un tercio (37%) de los ejecutivos desconoce el nivel de emisiones dentro de sus propias cadenas de abastecimiento. Sin embargo, más de tres cuartos (86%) de los entrevistados han tomado al menos una medida en sus compañías, principalmente en las áreas de reciclaje y uso de luz natural, entre otras, mientras que un tercio (38%), ha tomado al menos una iniciativa verde en el transporte (como uso de combustibles verde y vehículos de motor híbrido).
El estudio demuestra también que los consumidores demandan cada vez una mayor variedad de productos, pero no sólo eso: también buscan productos sustentables que sean amigables con el medio ambiente durante su elaboración. Los consumidores están dispuestos a pagar más por productos que lleven en sus etiquetas frases como “reciclable”, “ético”, “ingredientes reciclados”, “producido localmente” y “orgánico”.
Por esta razón, las empresas de todo el mundo trabajan en obtener credenciales de sustentabilidad que les permitan mantener a los clientes que se encuentran preocupados por proteger al medio ambiente y atraer a los nuevos consumidores que también son parte de esta tendencia.
Si bien la mayoría de las organizaciones trabaja para reducir las emisiones de carbón, muchas están implementando soluciones sin comprender su huella de carbono y son incapaces de medir el impacto real de las soluciones adoptadas.
“Es de vital importancia el papel del área de compras dentro de una organización, para cumplir con éxito con los requisitos de sustentabilidad en todas las fases y poder aportar así con el medio ambiente” sostiente Eduardo Cunha socio de Accenture y experto en temas de sustentabilidad.
El documento llamado “Descarbonización de la cadena de abastecimiento” fue presentado durante este año por Accenture y el Foro Económico Mundial y examina el rol que el sector de transporte y logística juega en la reducción de emisiones de carbono tanto en sus operaciones como en la influencia que puede ejercer sobre transportistas y compradores para optar por mejoras dentro de la cadena de abastecimiento.
De acuerdo al reporte, el sector de transporte y logística contribuye con más del 5% de las emisiones de dióxido de carbono generadas anualmente por la actividad humana.
El informe entrega además 13 oportunidades comercialmente viables para reducir las emisiones de carbón en la cadena de abastecimiento y las configura de acuerdo al potencial de reducción de emisiones la viabilidad de implementar estas medidas.
De acuerdo a lo anterior, las cinco oportunidades con mayores posibilidades de poner en marcha son:
1. Tecnologías de limpieza de vehículos (potencial de reducción de 175 megatoneladas de CO2)
2. De-speeding de la cadena de abastecimiento (-171 megatoneladas de CO2)
3. Iniciativas de diseño de packaging (-132 megatoneladas de CO2)
4. Optimización de redes (-124 megatoneladas de CO2)
5. Construcciones de energía eficiente (-93 megatoneladas de CO2)
Estas cinco oportunidades modificarían las emisiones que se originan dentro del sector del transporte y logística y representan aproximadamente la mitad de las 1,440 megatoneladas de C02 que se podrían reducir mediante las 13 propuestas.
“Claramente, el sector de logística y transporte puede contribuir de manera notable a la reducción de emisiones de carbón y obtener beneficios comerciales estratégicos durante este proceso”, dijo Eduardo Cunha. “Sin embargo, se puede lograr mucho más incluyendo en este proceso a los otros actores de la cadena de abastecimiento, especialmente transportistas y compradores”.
El reporte incluye recomendaciones tales como adopción de nuevas tecnologías, mejoramiento de las redes de entrenamiento y comunicación, desarrollo de opciones de reciclaje, planificación de opciones de transporte, reducción del material de packaging, etiquetado, etc.
“El estudio hace clara la necesidad de mirar estratégicamente hacia la cadena de abastecimiento e incluir mejoras en el ciclo de vida del producto, desde el proceso de las materias primas hasta la entrega final, siendo un desafío reducir las emisiones contaminantes en todo el proceso de la cadena de abastecimiento”, concluye Cunha.
Acerca de Accenture
Accenture es una compañía global de consultoría, tecnología y servicios de outsourcing. Comprometida con el desarrollo de la innovación, colabora con sus clientes para ayudarlos a convertir sus organizaciones en negocios de alto rendimiento. Con más de 177.000 personas trabajando en 120 países, la compañía obtuvo una facturación de 21.580 millones de dólares durante el año fiscal finalizado el pasado 31 de agosto de 2009.
Fuente: Accenture - Burson – Marsteller

Cambiemos el sistema, no el clima Declaran pueblos en Klimaforum09

Klimaforum09
RESUMEN
Hay soluciones a la crisis del clima. Lo que necesitan los pueblos y el planeta es una transición justa y sostenible de nuestras sociedades a un modelo que garantice el derecho a la vida y la dignidad de todas las personas, y entregue un planeta más fértil y vidas más plenas a las generaciones presentes y futuras.
Nosotros, los pueblos, las comunidades y todas las organizaciones participantes en Klimaforum09 en Copenhague, hacemos un llamado a todas las personas, organizaciones, gobiernos e instituciones, incluidas las Naciones Unidas, para que contribuyan a esta transición necesaria. Será un trabajo difícil. La crisis actual reviste aspectos económicos, sociales, ambientales, geopolíticos e ideológicos que se afectan y se fortalecen mutuamente, y que potencian la crisis del clima. Por este motivo llamamos a la acción urgente sobre el clima:
    * Abandonar completamente los combustibles fósiles en los próximos 30 años, que deben incluir hitos específicos para cada período quinquenal. Exigimos una reducción inmediata en las emisiones de gases de efecto invernadero de los países industrialiazos de, como mínimo, un 40% en comparación con los niveles de 1990 para el año 2020.
    * Reconocer, pagar y compensar la deuda climática por el consumo excesivo del espacio atmosférico y los efectos negativos del cambio climático sobre los pueblos y poblaciones afectados.
    * Rechazar las falsas y peligrosas soluciones orientadas al mercado y centradas en la tecnología que proponen muchas compañías transnacionales. Entre ellas, la energía nuclear, los agrocombustibles, la captura y el almacenamiento del carbono, los Mecanismos de Desarrollo Limpio, el biochar, los cultivos transgénicos “climate ready”, la geoingeniería y la reducción de emisiones a través de la deforestación y de la degradación de los bosques (REDD) definida en la CMNUCC, que agravan los conflictos sociales y medioambientales.
    * Soluciones reales a la crisis climática basadas en el uso seguro, limpio, renovable y sostenible de los recursos naturales, y la transición a la soberanía alimentaria, energética, sobre la tierra y las aguas.
Por tanto exigimos que la CDP15 llegue a un acuerdo que inicie la recuperación del equilibrio ambiental, social y económico del planeta con medios que sean sostenibles e igualitarios ambiental, social y económicamente, y que finalmente culmine en un tratado jurídicamente vinculante.
Los impactos negativos del cambio climático causado por el hombre producen graves violaciones de los derechos humanos. Las naciones tienen la obligación de cooperar en el ámbito internacional para garantizar el respeto de los derechos humanos en todo el mundo, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. Cualquier acuerdo específico sobre el cambio climático debe entenderse en el contexto más amplio de lograr una transición sostenible de nuestras sociedades.
Nosotros, los pueblos y organizaciones que participamos en Klimaforum09, nos obligamos a proseguir con nuestro compromiso pleno y activo por esta transición, que exige cambiar fundamentalmente las estructuras sociales, políticas y económicas, y corregir las desigualdades e injusticias por motivo de género, clase, raza, generación o grupo étnico.
Para ello hay que restaurar la soberanía democrática de nuestras comunidades locales, como unidad social, política y económica básica. La propiedad, el control y el acceso local y democrático de los recursos naturales forma la base de un desarrollo significativo y sostenible de las comunidades, al tiempo que reduce la emisión de gases de efecto invernadero. También son necesarios acuerdos regionales e internacionales de cooperación más sólidos para gestionar recursos comunes y compartidos, y una ONU más fuerte y democrática.
Llamamos a todos los afectados, personas, movimientos sociales, organizaciones culturales, políticas y económicas a que se unan a nosotros en la construcción de un movimiento de movimientos fuerte y global, que promueva las visiones y demandas de los pueblos en todos los niveles de la sociedad. Juntos, podemos propiciar una transición mundial hacia un futuro sostenible.
Cambiemos el sistema, no el clima
Declaración de los pueblos en Klimaforum09
1. Preámbulo
Hay soluciones a la crisis del clima. Lo que necesitan los pueblos y el planeta es una transición justa y sostenible de nuestras sociedades a un modelo que garantice el derecho a la vida y la dignidad de todas las personas, y entregue un planeta más fértil y vidas más plenas a las generaciones presentes y futuras. Una transición basada en los principios democráticos de la solidaridad, en particular con los más vulnerables, la no discriminación, la igualdad de género, la equidad y la sostenibilidad; que reconozca que somos parte de la naturaleza, a la que amamos y respetamos. Para solucionar la crisis del clima, sin embargo, es necesario despertar conciencias y adoptar medidas decisivas según principios que respeten los derechos. Las naciones tienen la obligación de cooperar en el ámbito internacional para garantizar el respeto de los derechos humanos en todo el mundo, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
Nosotros, los pueblos, las comunidades y todas las organizaciones participantes en Klimaforum09 en Copenhague, hacemos un llamado a todas las personas, organizaciones, gobiernos e instituciones, incluidas las Naciones Unidas, para que contribuyan a esta transición necesaria. Será un trabajo difícil. La crisis actual reviste aspectos económicos, sociales, ambientales, geopolíticos e ideológicos que se afectan y se fortalecen mutuamente, y que potencian la crisis del clima. Esta encrucijada de crisis climática, energética, financiera, alimentaria e hídrica, entre otras, nos empuja a unirnos y a transformar el sistema social y económico dominante y la gobernanza mundial, que impide hallar las soluciones que exige la crisis del clima. Por este motivo, es necesario un movimiento de base que actúe urgentemente.
Es necesario pagar la deuda ambiental y climática. No se deben promover y adoptar soluciones falsas, peligrosas y a corto plazo como la energía nuclear, los agrocombustibles, la compensación de emisiones, la captura y almacenamiento del dióxido de carbono, el biochar, la bioingeniería y el comercio de derechos de emisión. En lugar de ello, deberíamos llevar a cabo una transición plenamente sostenible, basada en recursos limpios, seguros y renovables y en la conservación de energía. Celebramos las alianzas entre los movimientos sociales y los diversos sectores, que representen a todos los grupos de edad, géneros, orígenes étnicos, creencias, comunidades y nacionalidades. Queremos dar forma a nuestro futuro construyendo un movimiento popular sólido compuesto por jóvenes, mujeres, hombres, trabajadores, campesinos, pescadores, pueblos indígenas, gente de color y grupos sociales urbanos y rurales que sea capaz de actuar a todos los niveles de la sociedad para paliar la degradación del medio ambiente y el cambio climático. Instamos a un nuevo orden económico internacional y apoyamos una Organización de las Naciones Unidas fuerte y democrática, por oposición al G8, el G20 u otros grupos cerrados de países poderosos.
2. El desafío, desde nuestro punto de vista:
La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha alcanzado ya niveles tan altos que el sistema climático se ha desequilibrado. La concentración de CO2 y la temperatura del mundo han aumentado aceleradamente en los últimos 50 años y subirán aun más rápido en las próximas décadas. Esto se suma a multitud de desequilibrios ecológicos, cuyo impacto pone en peligro las vidas y medios de subsistencia de los pueblos del mundo, y en particular de las personas desfavorecidas y otros grupos vulnerables.
El desequilibrio del sistema climático da lugar a episodios extremos más acusados y frecuentes de calor y lluvias, ciclones tropicales, huracanes y tifones, inundaciones y sequías intensas, pérdida de biodiversidad, corrimientos de tierras, aumento del nivel del mar, escasez de agua potable, periodos vegetativos mas cortos, menor rendimiento, deterioro o pérdida de tierras agrícolas, menor producción agrícola, pérdidas de ganado, extinción de ecosistemas y agotamiento de los caladeros, entre otros. Estos fenómenos dan lugar a crisis alimentarias, hambruna, enfermedades, muertes y desplazamientos, así como a la desapareción de formas de vida sostenibles. A esto se suma la introducción de los transgénicos, los monocultivos y la industrialización de la agricultura, fuertemente promovida por empresas que suponen una grave amenaza para la estabilidad y diversidad de los ecosistemas. Además, esto acarrea la marginalización y el empobrecimiento de los pequeños campesinos y socava su soberanía alimentaria. La agricultura industrial tiene por objeto dar respuesta a la demanda mundial que procede del consumo excesivo, en particular en los países del Norte, y no a las necesidades básicas locales. Lo mismo puede decirse de las industrias pesqueras modernas, la silvicultura intensiva y la minería, que destruyen los ecosistemas, disminuyen la biodiversidad y arruinan la vida y los medios de subsistencia de las comunidades locales.
Estas consecuencias del cambio climático, junto a la desigualdad social creciente y las graves repercusiones en nuestro entorno común, ya están devastando las vidas de millones de personas y comunidades locales. Ahora bien, nosotros los pueblos no estamos dispuestos a aceptar que ese sea nuestro destino. Por eso están surgiendo con rapidez movimientos populares que están decididos a defender sus medios de vida y a luchar contra esas fuerzas y las causas que nos han llevado por este camino suicida de destrucción ambiental.
En Asia, África, Oriente Medio, Oceanía y América Central y del Sur, así como la periferia de América del Norte y Europa, están surgiendo movimientos populares para luchar contra la explotación de sus tierras por parte de intereses extranjeros y retomar el control de sus propios recursos. Una nueva forma de activismo ha revitalizado los movimientos ambientalistas y ha dado lugar a una amplia variedad de protestas y acciones contra la minería, las grandes presas, la deforestación, las centrales térmicas de carbón, la navegación aérea y la construcción de nuevas carreteras, entre otras. Cada vez hay mayor conciencia sobre la necesidad de cambiar profundamente el actual paradigma económico. En los distintos movimientos están proliferando formas de vida alternativas. Al mismo tiempo, la opinión pública se ha dado cuenta de que los responsables políticos actuales no están dispuestos a enfrentarse a la amenaza del cambio climático y de la degradación ambiental. La llamada estrategia de crecimiento verde o crecimiento sostenible ha resultado ser una excusa para perpetuar el mismo modelo básico de desarrollo económico, que es una de las causas fundamentales de la destrucción ambiental y la crisis climática.
3. Las causas, desde nuestro punto de vista:
La causa inmediata y principal del cambio climático producido por la mano del hombre es una emisión sin precedentes de gases de efecto invernadero a la atmósfera, originada por el incremento del consumo de combustibles fósiles para la industria, el comercio, el transporte y fines militares, por mencionar sólo algunas fuentes significativas. Otros inductores importantes del cambio climático son la deforestación, las industrias extractivas, la degradación forestal (con excepción de la agricultura itinerante sostenible de los pueblos indígenas), la interrupción del ciclo del agua, el robo de tierras para extender la agricultura industrial, el aumento de la producción cárnica industrial y otros tipos de uso no sostenible de los recursos naturales.
Control y propiedad desiguales de los recursos
Estas causas inmediatas son el resultado de un sistema económico mundial no sostenible construido a partir de un acceso y un control desiguales a los limitados recursos del planeta y a los beneficios que se derivan de su uso. Este sistema se basa en la apropiación de tierras comunales locales, nacionales y mundiales por parte de las élites locales y mundiales. Los tan alabados avances en tecnología, en producción y en progreso humano son los que en realidad han producido los desastres de desarrollo locales y mundiales. Aún así, una élite mundial privilegiada sigue empeñada en un consumo desmesurado y una producción irresponsable que busca solo el lucro, mientras un gran porcentaje de la humanidad se ve sumido en la pobreza y consume apenas lo necesario para la subsistencia y la supervivencia, o incluso menos. Ésta es la situación no sólo en los países del Sur, sino también en el Norte. Las empresas transnacionales más grandes del mundo, con sede principalmente en los países del Norte y en paraísos fiscales, pero con operaciones en todo el mundo, llevan mucho tiempo al frente de estos excesos.
La competencia entre las transnacionales y los países ricos por los recursos y por mayores cuotas de mercado, así como los acuerdos y tratados de comercio, han llevado a una opresión neocolonial de los pueblos del Sur, a los que se les han negado la propiedad y el control legítimos de sus recursos. La Organización Mundial del Comercio, las instituciones financieras internacionales, así como la Unión Europea y los Estados Unidos, por medio de acuerdos bilaterales, están incrementando la privatización y la mercantilización de los recursos públicos a la vez que intensifican el robo de los recursos naturales a los países subdesarrollados y les imponen condiciones que aumentan su dependencia.
Corrientes de pensamiento imperantes y alternativas
El modelo de desarrollo que promueven estas instituciones no es sólo cuestión de “economía”. El paradigma económico imperante está directamente relacionado con un sistema de pensamiento que se basa en una imagen del ser humano como “ser económico”. Esta ideología la apoyan los grandes medios de comunicación y las empresas de mercadotecnia que promueven el egoísmo, la competencia, el consumo material y la acumulación ilimitada de riqueza personal sin prestar atención a las consecuencias sociales y ecológicas de tal comportamiento. Este sistema de pensamiento está íntimamente ligado a las corrientes de patriarcado y paternalismo.
Si realmente queremos hacer frente a esta crisis, necesitamos entender que la especie humana forma parte tanto de la naturaleza como de la sociedad, y que no puede existir sin ellas. Por tanto, si queremos que la humanidad sobreviva, tenemos que respetar la integridad de la Madre Tierra y tenemos que esforzarnos por conseguir la armonía con la naturaleza y la paz dentro y entre las culturas. Somos, al mismo tiempo, ciudadanos de diferentes países y de un sólo mundo. Todos compartimos la responsabilidad por el bienestar presente y futuro de la familia humana y de todos los demás seres vivos. El espíritu de solidaridad humana y de parentesco con toda forma de vida se refuerza si vivimos de acuerdo con el principio de “Uno entre muchos”.
4. Una transición justa y sostenible
Está claro que para solucionar la crisis del clima se requieren transformaciones de gran alcance, que actualmente están excluidas del orden del día de quienes diseñan las políticas en los gobiernos y en las instituciones multilaterales. Los pueblos piden un cambio de sistema, no “lo mismo de siempre”, ni el uso indiscriminado de apaños tecnológicos y comerciales con los que los grandes intereses han establecido y limitado la agenda climática.
Los movimientos populares no carecen de visiones alternativas para la sociedad ni de pasos concretos que se deban tomar para acercarse a un futuro sostenible a la vez que se abordan las crisis climática, hídrica, económica y alimentaria. Dicha transición sostenible empezará con muchas iniciativas diferentes. Algunos de los pasos hacia la transición sostenible son:
·          Soberanía alimentaria y agricultura ecológica: Defender el derecho de los pueblos, comunidades y países a establecer sus propios sistemas de producción, incluyendo las políticas de agricultura, pesca, alimentación, bosques y territorio que sean apropiadas para sus circunstancias desde un punto de vista ecológico, social, económico y cultural. Se debe respetar y garantizar el acceso de las personas, especialmente de las mujeres, al control de los recursos productivos tales como la tierra, las semillas y el agua. La producción agrícola debe basarse principalmente en conocimientos locales, tecnologías apropiadas y técnicas sostenibles desde un punto de vista ecológico que absorban el CO2, lo mantengan en los diferentes sistemas nativos de plantación, capten y mantengan el agua y devuelvan al suelo más nutrientes de los que se extrajeron. La producción agrícola y alimentaria se debe centrar principalmente en satisfacer las necesidades locales, fomentar el autoabastecimiento y promover el mercado laboral local, así como en reducir el uso de recursos, los residuos y las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo del proceso.
·          Apropiación democrática y control de la economía: La reorganización de los bienes de producción de la sociedad hacia formas más democráticas de apropiación y gestión, con el fin de satisfacer las necesidades básicas de las personas, tales como la creación de empleo, el acceso al agua, la vivienda, la tierra, los sistemas sanitarios y educativos, la soberanía alimentaria y la sostenibilidad ecológica. Las políticas públicas deben garantizar que los sistemas financieros favorezcan los intereses públicos y que canalicen los recursos para la transformación sostenible de la industria, la agricultura y los servicios.
·          Soberanía energética: Una reducción radical del consumo energético, especialmente en los países injustamente enriquecidos, combinada con un nuevo enfoque hacia fuentes de energía públicas y renovables, como la energía solar, eólica, geotérmica, del oleaje y de las minicentrales hidroeléctricas, así como el desarrollo de sistemas de distribución eléctrica autosuficientes para garantizar el suministro de energía a las comunidades, y la propiedad pública de la red eléctrica.
·          Planificación ecológica de las zonas urbanas y rurales: El objetivo es reducir radicalmente el consumo de energía y recursos, y la cantidad de residuos y contaminación, fomentando al mismo tiempo que se cubran las necesidades básicas de los ciudadanos con medios locales. Una planificación urbana y rural basada en los principios de la justicia social que ofrezca un servicio igualitario a todo el mundo y reduzca la necesidad de transporte. Promover los sistemas de transporte público, como sistemas ferroviarios ligeros y de alta velocidad y carriles bici, para reducir de este modo la necesidad de utilizar vehículos privados a motor y descongestionar las carreteras, a la vez que se mejora la salud pública y se reduce el consumo de energía.
·          Instituciones educativas, científicas y culturales: Reorientar la investigación pública y la educación para satisfacer las necesidades de la población y el medio ambiente, en lugar de la tendencia actual que se limita a desarrollar tecnologías privadas y lucrativas. La investigación y el desarrollo debería ser, ante todo, un esfuerzo abierto y colaborativo por el bien común de la humanidad. Se deberían eliminar las patentes sobre las ideas y la tecnología. Se debería fomentar un intercambio justo de tecnologías apropiadas, el conocimiento tradicional y las prácticas indígenas innovadoras, así como el intercambio de ideas entre países.
·          Poner fin al militarismo y a las guerras: El actual modelo de desarrollo basado en los combustibles fósiles nos conduce a la violencia, la guerra y los conflictos armados por el control de la energía, la tierra, el agua y otros recursos naturales. Esto queda patente en la invasión y ocupación de Iraq y Afganistán dirigidas por Estados Unidos y la militarización en todo el mundo de aquellas regiones que poseen combustibles fósiles y otros recursos naturales. Se está expulsando violentamente a campesinos y comunidades indígenas de sus tierras para abrir paso a plantaciones de agrocombustibles. Se han gastado billones de dólares en la industria armamentística, despilfarrando ingentes recursos humanos y materiales que deberían dedicarse a realizar una transición sostenible.
Dando pasos hacia adelante vamos aprendiendo. Estos pasos nos ayudarán a convencer a la gran mayoría de la gente de que una transición sostenible trae la promesa de una vida mejor y más plena. Los campos social, político, económico y ambiental están íntimamente interrelacionados. Por tanto, una estrategia coherente debería cubrirlos todos: esta es la idea central del concepto de transición sostenible.
Un aspecto de este concepto es el reestablecimiento de las comunidades locales en lugar del mercado global como unidad básica social, política y económica. La cohesión social, la participación democrática, la rendición de cuentas económica y la responsabilidad ecológica sólo se pueden alcanzar asegurando que cada decisión se tome al nivel más básico que sea adecuado. Ésta es una lección básica que hemos aprendido de las culturas étnicas y las comunidades locales.
Un enfoque comunitario, por tanto, no contradice la necesidad de una cooperación internacional extensiva. Por el contrario, requerirá alianzas más firmes dentro y a través de las fronteras entre productores directos en la agricultura, la silvicultura, la pesca y la industria. Las alianzas reforzadas por la igualdad de género y por el reconocimiento y la eliminación de las relaciones de poder injustas a todos los niveles. También incluye la necesidad de acuerdos cooperativos regionales e internacionales más fuertes para administrar los recursos comunes y compartidos, como los recursos hídricos transfronterizos. Además, la cooperación internacional promoverá el intercambio completo de ideas, tecnologías y conocimientos a través de todas las fronteras, además de entrar en un diálogo abierto, basado en el respeto mutuo entre las diferentes culturas.
5. Vías de transición
Muchas personas trabajan para crear una industria, agricultura, silvicultura y pesca más sostenible, así como en el sector de las energías renovables. Estas iniciativas dentro del sistema han desarrollado aún más las alianzas con otros sectores de la sociedad, los sindicatos, los consumidores, la población urbana, los profesores y los investigadores; todos ellos se esfuerzan para alcanzar modos de vida más sostenibles.
Naciones Unidas y la Conferencia de las Partes
Debemos influir en las negociaciones sobre el Cambio Climático y la 15ª Conferencia de las Partes (CDP15) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Las lecciones aprendidas de rondas de negociaciones previas no son muy prometedoras. A pesar de los planes de alto nivel de acción concertada iniciados en la Convención Marco sobre el Cambio Climático de Río de Janeiro de 1992, y posteriormente en el Protocolo de Kioto de 1997, los resultados son escasos y no se han solucionado los problemas. De hecho, la situación ha empeorado, pues ha habido muy poco progreso en los principios, objetivos y plazos de la Convención y del Protocolo.
Los mismos intereses de las grandes empresas, que en gran medida son responsables de la crisis del clima, parecen tener una influencia inmensa en las políticas climáticas a escala nacional y mundial. Nos oponemos firmemente a esta influencia antidemocrática de los lobbies en las actuales negociaciones de la CDP. Al contrario, pedimos a los estados que pongan en práctica mecanismos de evaluación para todas las políticas e instrumentos políticos bajo la CMNUCC, para asegurar procesos inclusivos y deliberativos multilaterales que reparen las desigualdades existentes, ya sean de género, color, edad, discapacidad u otras formas de discriminación en las negociaciones de la CDP. Exigimos que la CDP15 llegue a un acuerdo que inicie la recuperación del equilibrio ambiental, social y económico del planeta con medios que sean sostenibles e igualitarios ambiental, social y económicamente, y que finalmente culmine en un tratado jurídicamente vinculante.
Nuestras exigencias
Levantamos nuestra voz ante los líderes de la CMNUCC para postular las exigencias y alternativas del pueblo.
1. Supresión de los combustibles fósiles: Pedimos una estrategia clara para desmantelar la era de los combustibles fósiles en los próximos 30 años, que deben incluir hitos específicos para cada período quinquenal. Exigimos una reducción inmediata en las emisiones de gases de efecto invernadero de los países industrialiazos de, como mínimo, un 40% en comparación con los niveles de 1990 para el año 2020.
2. Reparaciones y compensación por la deuda climática y por los delitos ambientales: Exigimos reparaciones plenas para los países del Sur y aquellos empobrecidos por los estados del Norte, las corporaciones transnacionales y por instituciones de paraísos fiscales. De este modo, afrontamos parcialmente las injusticias históricas asociadas a la industrialización desigual y el cambio climático, originado en el genocidio de naciones indígenas, el tráfico transatlántico de esclavos, la era colonial y las invasiones. Esto debe ir acompañado de una estrategia igualmente clara para que los que se han enriquecido compensen a los pueblos empobrecidos por la deuda climática, y más ampliamente por la deuda ecológica. Se debería establecer un fondo global y democrático para dar un apoyo directo a las víctimas del cambio climático. Los países desarrollados deben proporcionar tecnologías nuevas, obligatorias, adecuadas, con financiación fiable y libre de patentes para que se adapten mejor a impactos climáticos adversos y para llevar a cabo reducciones de emisiones. Esto permitiría a los países en desarrollo desempeñar un papel en la contención del cambio climático, al mismo tiempo que se satisfacen las necesidades y aspiraciones de sus poblaciones. Las instituciones financieras internacionales, las agencias donantes y los mecanismos comerciales no deberían tener parte en las reparaciones. 
3. Una prohibición global inmediata de la deforestación de bosques primarios y el inicio paralelo de un programa mundial ambicioso de plantación de árboles basado en especies nativas de diversa índole en asociación con pueblos indígenas y comunidades dependientes de los bosques. De forma similar, una prohibición de métodos de pesca industrial a gran escala y una vuelta a prácticas pesqueras principalmente de tipo local y sostenible. Por último, una prohibición de la apropiación de la tierra por parte de intereses extranjeros y la aceptación plena de la soberanía popular sobre los recursos naturales.
4. Nos oponemos radicalmente a las falsas y peligrosas soluciones orientadas al mercado y centradas en la tecnología que proponen muchas compañías transnacionales. Entre ellas, la energía nuclear, los agrocombustibles, la captura y el almacenamiento del carbono, los Mecanismos de Desarrollo Limpio, el biochar, los cultivos transgénicos “climate ready”, la geoingeniería y la reducción de emisiones a través de la deforestación y de la degradación de los bosques (REDD) definida en la CMNUCC. Todas ellas no hacen más que producir nuevas amenazas ambientales y no solucionan la crisis del clima. Las compensaciones y el comercio del carbono también son instrumentos falsos e injustos porque tratan un recurso mundial común, como es la atmósfera, como un producto que puede poseerse y comercializarse. Hasta ahora el sistema no ha mostrado ninguna ventaja y, al permitir a los países ricos compensar la reducción de sus obligaciones, ha mantenido este sistema injusto e insostenible.
5. Un impuesto equitativo sobre las emisiones de carbono: Exigimos un impuesto equitativo sobre las emisiones de carbono en lugar del régimen de cuotas comerciables carbono. Los ingresos obtenidos a través de dicho impuesto deben devolverse a los pueblos de manera equitativa y una parte de ellos debería utilizarse para compensar y para contribuir a financiar la adaptación y a la mitigación. Sin embargo, esto no sustituye la reparación de la ya acumulada deuda climática. Dicha compensación y financiación debe ser incondicional y quedar fuera de los mecanismos de mercado y de las instituciones financieras. Se debe fomentar la reducción de las emisiones por medio de un impuesto sobre el carbono transparente y fuertemente progresivo, y por medio de reglamentos específicos que eliminen paulatinamente el uso de combustibles fósiles a la vez que promueven una energía segura, limpia y renovable.
6. Instituciones multilaterales y empresas transnacionales: Las instituciones económicas y financieras internacionales como la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, los bancos de desarrollo regional, las instituciones donantes y los acuerdos de comercio son injustos, no sostenibles y no rinden cuentas y habría que sustituirlos por instituciones equitativas y democráticas que funcionen dentro del marco de la Carta de las Naciones Unidas, que respeten la soberanía popular sobre los recursos y promuevan la solidaridad entre los pueblos y las naciones. También se debería crear un mecanismo que controle y vigile estrechamente las operaciones de las empresas transnacionales.
Finalmente, nos comprometemos a trabajar activamente para llevar a cabo estas transiciones sostenibles para nuestras sociedades dentro de las líneas que impulsamos en esta Declaración.
6. Un movimiento mundial para una transición sostenible
Independientemente de los resultados de la Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático, hay una necesidad urgente de construir un movimiento mundial de movimientos que trabajan a largo plazo en favor de una transición sostenible para nuestras sociedades. A diferencia de las estructuras de poder vigentes, este movimiento debe crecer en sentido ascendente. Lo que necesitamos es una gran alianza de movimientos ambientales, sociales, sindicales, agrícolas, de sociedad civil y otras partes alineadas que puedan trabajar juntos en la lucha política diaria a escala local, nacional e internacional. Esa alianza implica al mismo tiempo la creación de una nueva mentalidad y nuevas formas de activismo social, y debe ser capaz no sólo de reaccionar ante las prácticas no sostenibles, sino también de demostrar por el ejemplo cómo puede funcionar una nueva economía sostenible.
Nosotros, los pueblos, comunidades y organizaciones sociales participantes en Klimaforum09 estamos comprometidos a capitalizar los resultados logrados en este foro para proseguir el desarrollo de un movimiento mundial de movimientos.
Esta Declaración tiene por objeto servir de inspiración al desarrollo de ese movimiento y marcar el rumbo que queremos seguir. Juntos, podemos propiciar una transición mundial hacia un futuro sostenible. Únanse a nosotros.
Fuente: ALAI